sábado, 9 de marzo de 2013

Un espíritu invencible. El increíble poder de la fe en acción

editorial alfaguara literarios recomendados Un espíritu invencible. El increíble poder de la fe en acción
Colección: Aguilar
Formato: 15 x 24 cm
Páginas: 240
ISBN: 978-958-758-516-2
PVP: $39.000

La obra

El querido y aclamado autor del best seller internacional Una vida sin límites regresa con un libro de inspiración imparable. Se segundo libro fue inspirado por gente de todas las edades y de todo el mundo que le han preguntado a Nick cómo ha superado ciertos retos específicos y cómo les recomienda que los afronten. La gente sabe que, en sus años jóvenes, Nick tuvo varios intentos de suicidio, preocupaciones de cómo iba a mantenerse económicamente, cómo superar los ataques de los bullies que se burlaban de su incapacidad y hasta cómo sería posible que una mujer lo amara.
Nick no es ningún extraño de las adversidades e inseguridades, así que ha escrito este libro para ayudarte a superar:
  •  Crisis personales
  •  Problemas en tus relaciones
  •  Retos profesionales
  •  Preocupaciones de salud y de incapacidades físicas
  •  Pensamientos y emociones destructivas, adicciones
  •  Bullying, crueldad e intolerancia
  •  Situaciones que están fuera de nuestro control
  •  Cómo ayudar y servir a quienes lo necesitan
Extractos de… Un espíritu invencible

La fe en acción

“Cuando estaba a punto de terminar mi gira de conferencias por México en 2011, un funcionario de la embajada de los estados Unidos en la ciudad de México llamó para informarme que mi visa de trabajo en los estados Unidos estaba suspendida debido a una “investigación de seguridad nacional”. Vivo en los estados Unidos con esa visa de trabajo porque nací en Australia, y no podía regresar a california sin la misma. Un problema serio, pues mi equipo de trabajo ya había programado una próxima serie de conferencias en ese país.

A la mañana siguiente, fui a la embajada de los Estados Unidos con richie, mi cuidador, para averiguar por qué razón mi visa estaba vinculada a asuntos de seguridad nacional. Cuando llegamos, el enorme salón de recepción estaba lleno de personas con el mismo problema tuvimos que tomar un número, como en la panadería. La espera fue tan prolongada que hasta dormí una buena siesta antes de que nos tocara el turno.

Cuando estoy nervioso recurro al humor, algo que no siempre funciona. « ¿Hay algún problema con mis huellas digitales?», pregunté en tono de broma. el funcionario me miró fijamente y luego llamó a su supervisor (¿acaso porque mi sentido del humor implicaba una amenaza a la seguridad estadounidense?). Llegó el supervisor con la misma mirada severa y, de repente, me imaginé tras las rejas. «Su nombre está siendo objeto de una investigación. no podrá regresar a los estados Unidos hasta que se haga la verificación correspondiente. Y el proceso podría demorar hasta un mes». Afirmó el supervisor como si fuera un autómata.

Me quedé aterrado. ¡Esto no puede ser cierto!”.

Actuar con fe

“En mis viajes por el mundo, muchas personas que enfrentan desafíos me piden consejos y oraciones. A menudo saben lo que necesitan hacer, pero temen realizar un cambio o dar el primer paso pidiendo ayuda o confiando en Dios. Tú también puedes tener por delante retos que te hacen sentir desamparado, temeroso, estancado, paralizado, inseguro e incapaz de actuar. Lo comprendo. También me ha ocurrido a mí. Cuando los adolescentes y jóvenes adultos vienen a decirme que son víctimas de acoso, que se sienten perdidos y solos en el mundo, o que les atemorizan sus discapacidades, enfermedades o pensamientos autodestructivos, sé exactamente de lo que me hablan.

Aunque mis retos físicos son evidentes, sólo hay que hablar conmigo o escucharme unos minutos para comprender cuánta alegría tengo a pesar de ello. Por eso, me preguntan a menudo cómo puedo ser positivo y dónde hallo la fuerza para vencer mis discapacidades. Mi respuesta es siempre la misma: “rezo y le pido ayuda a Dios, y luego pongo mi fe en acción”. tengo fe. Creo en ciertas cosas de las que no tengo prueba tangible. Cosas que no puedo ver, degustar, tocar, oler u oír. Pero, sobre todo, tengo fe en Dios. Aunque no puedo verlo ni tocarlo, creo que Él me creó con un propósito, y creo que cuando pongo mi fe y mis creencias en acción, me pongo al alcance de las bendiciones de Dios.

¿Lograré siempre lo que yo quiero? ¡No! pero alcanzaré lo que Dios quiera. Y lo mismo se cumple en ti. Independientemente de que seas o no cristiano, nunca des por sentado que creer en algo es suficiente. Puedes creer en tus sueños, pero tienes que actuar para que se cumplan. Puedes creer en tu talento y tener fe en tus capacidades, pero si no las desarrollas ni las usas, ¿de qué te sirven? puedes creer que eres una persona buena y compasiva, pero si no tratas a los demás con bondad y compasión, ¿dónde está la prueba?”.

La recompensa de poner la fe en acción

“Tener fe, creencias y convicciones es algo muy bueno, pero tu vida se medirá de acuerdo con las acciones que emprendas con respecto a las mismas. Puedes crear una vida excelente a partir de aquellas cosas en las que crees y en las que tienes fe. Yo creé la mía en torno a mi convicción de que puedo inspirar y darles esperanza a quienes enfrentan retos en sus vidas.

Una convicción vinculada a mi fe en Dios. Tengo fe en que Él me trajo a la tierra para amar, inspirar y estimular al prójimo, y especialmente para ayudar a todo el que desee aceptar a Jesucristo como su señor y salvador. Creo que nunca podré ganarme el camino al cielo, y por la fe acepto el don del perdón de los pecados mediante Cristo Jesús.

Sin embargo, la clave no está en el afán de “entrar por las puertas del cielo”. También hay que propiciar el cambio de otras personas por el poder de su espíritu santo, mediante el establecimiento de una estrecha relación con Jesucristo durante toda la vida, y luego recibir más recompensas en la Gloria.
Haber nacido sin brazos ni piernas no fue un castigo de Dios. Eso lo sé ahora, pues me he dado cuenta de que esta “discapacidad” aumenta mi poder de servir a su propósito como orador y evangelista. Tal vez sientas la tentación de pensar que estoy ejecutando un gran acto de fe para sentirme así, pues la mayoría de las personas consideran mi falta de miembros como una enorme discapacidad. Por el contrario, Dios ha usado esa falta de miembros para atraer personas a mí, especialmente otros discapacitados, y así inspirarlos con mis mensajes de fe, esperanza y amor”.

La fe en acción

“He descubierto una y otra vez que cuando le pedimos ayuda a Dios y luego actuamos, sabiendo en lo profundo del corazón que Él nos protege, no hay razón para temer. Eso me lo enseñaron mis padres, especialmente en la forma que vivieron cada día. Ellos son los mejores ejemplos de fe en acción de los que he sido testigo.

Aunque llegué a esta tierra faltándome “algunas cositas”, como dice mi madre, me siento bendecido en muchas, muchas maneras. Mis padres me han apoyado siempre. No me trataron con mimos, me castigaron cuando lo merecí, y me concedieron espacio para que cometiera mis propios errores. Pero, sobre todo, son maravillosos ejemplos de conducta.

Fui el primogénito, y definitivamente una sorpresa. A pesar de hacer las pruebas usuales, el médico de mi madre no detectó indicación alguna de que vendría al mundo sin brazos ni piernas. Y como mi madre era una enfermera experta que participó en cientos de partos, tomó las precauciones necesarias durante su embarazo.

No hace falta decir que tanto ella como mi padre se quedaron pasmados cuando me vieron sin miembros. Son cristianos devotos, e incluso mi padre era pastor seglar. Por tanto, ambos oraron en busca de ayuda mientras yo era sometido a varios días de pruebas después de mi nacimiento.

Como todos los bebitos, no traje conmigo un libro de instrucciones, por lo que mis padres habrían agradecido algún que otro consejo. No conocían a ninguna pareja con hijos sin miembros, en un mundo concebido para personas con brazos y piernas. Al principio se sintieron abrumados como cualquier padre en su situación. Durante la primera semana los embargó la ira, los sentimientos de culpa, la depresión, la desesperación. Y lloraron mucho, adoloridos por el niño perfectamente formado que se imaginaron, pero que no recibieron también porque temían que mi vida fuera a ser muy difícil”.

El autor

Foto Nick Vujicic. Archivo particular
Nick Vujicic (Melbourne, Australia, 1982) es un predicador cristiano, orador motivacional y director de “Life Without Limbs”, una organización que él fundó en el 2005 para personas con discapacidad física. Su vida estuvo llena de dificultades. Una de ellas fue no poder acudir a una escuela normal pese a no tener discapacidades mentales, pero Nick fue uno de los primeros estudiantes discapacitados en migrar a una escuela normal. La organización está comprometida con brindar motivación e inspiración a las personas sin extremidades. Esto lo hace mediante conferencias alrededor del mundo.

Nick terminó la universidad a los 21 años, especializándose en Contabilidad y Planificación Financiera. Comenzó sus viajes como orador motivacional, enfocándose en los temas que la juventud de hoy en día debe enfrentar. También da charlas para el sector corporativo, aunque su enfoque es ser un orador motivacional internacional tanto para comunidades cristianas como no cristianas.

Viaja con regularidad a distintos países para hablar en congregaciones, escuelas y juntas corporativas cristianas. Ha hablado ya en más de treinta países y con 12 mil personas.

Sarah Lee Méndez

Directora / Jefe de Prensa / Editora Contenido / Fotógrafa / Twitters: @AnastasiaLeeEdi @revistawhatsup @ / Instagram @sarahleefotografia

Con más de una década de experiencia en relaciones públicas, manejo de redes sociales, CM, diseño de Blogs, fotógrafa para eventos.

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