miércoles, 17 de abril de 2013

Tonya Hurley The blessed (Las bendecidas)

editorial alfaguara literarios recomendados revista whats up Tonya Hurley The blessed (Las bendecidas)

Tonya Hurley es escritora, guionista, galardonada productora de cine y diseñadora de productos.
 En televisión, es responsable del contenido de las populares series protagonizadas por las 
gemelas Mary-Kate y Ashley Olsen, así como de su diseño de marketing. Su más reciente
obra, Ghostgirl, está siendo propuesta para una película.

La obra
Tonya Hurley. Foto archivo particular

Tres chicas perdidas, cada una en busca de algo distinto. Pero lo que acaban encontrando
 supera los límites de la razón.
Cuando Agnes, Cecilia y Lucy ingresan la noche de Halloween en el hospital Perpetual
 Help no imaginan lo mucho que cambiarán sus desastrosas vidas. Tres pulseras entregadas
 por un chico anónimo las unirá a las puertas de una iglesia a punto de ser derruida, y lo 
que allí vivan durante 3 días cambiará no solo cómo son sino lo que son.

Agnes, Cecilia y Lucy son herederas del destino de tres santas mártires que deben luchar 
contra un mundo cada vez peor. La cruzada de las chicas se convierte en un juego por 
adivinar quién es bueno y quién malo, a quién amar y en quién confiar.

Estas díscolas extrañas se embarcan en una búsqueda del amor para 
encontrarse a sí mismas. 

Booktrailer


Extractos de…The blessed

— ¡Agnes! —gimió Martha, que se aferraba al brazo pálido de su única hija—. 
¿De verdad se merece tanto ese chico? ¿Se merece esto?

La mirada perdida de Agnes no se apartaba de su madre en sus intervalos de consciencia 
e inconsciencia. Descargaron su cuerpo por la parte de atrás de la ambulancia como quien le 
trae las piezas de carne al carnicero local. Se veía incapaz de aunar fuerzas para alzar la cabeza 
o la voz en respuesta. La sangre se filtraba hasta la colchoneta de cuero sintético sobre la que se 
encontraba, se encharcaba y corría hasta sus bailarinas de color azul verdoso antes de acabar
goteando por la pata de acero inoxidable de la camilla con ruedas.

— ¡Agnes, respóndeme! —le exigió Martha, más enrojecida de ira que de empatía, mientras un técnico sanitario de Urgencias ejercía presión sobre las heridas de su hija.

La estridencia de su grito atravesó el ruido estático y chirriante de las emisoras de la policía y
 los escáneres de frecuencias de los sanitarios. Las puertas de Urgencias se abrieron de 
golpe, y las ruedas de la camilla comenzaron a traquetear como un metrónomo al recorrer
 el viejo suelo de linóleo del hospital del Perpetuo Socorro de Brooklyn en sincronía con los pitidos procedentes del monitor del pulso cardiaco conectado a la paciente. Aquella mujer consternada iba corriendo, y aun así era incapaz de alcanzar a su niña. 

Lo único que podía hacer era observar cómo su única hija se vaciaba de plasma, o de testarudez e 
idealismo en estado líquido, tal y como ella lo veía.

—Mujer, dieciséis años. T. A. diez-seis y bajando. 10-56 A.
El código policial de un intento de suicidio resultaba ya demasiado familiar
 para el personal de Urgencias.
—Está hipovolémica —observó la enfermera tras coger el antebrazo frío y pegajoso 
de la joven paciente—. Se desangra.

Alargó el brazo en busca de unas tijeras y, con cuidado y rapidez, cortó la camiseta de
 Agnes a lo largo de la costura lateral y la retiró para dejar al descubierto un top de
 tirantes ensangrentado.

— ¡Mira lo que te ha hecho! ¡Mírate! —soltó Martha al tiempo que mesaba el cabello ondulado,
 largo y caoba de Agnes. Estudió asombrada el aspecto glamouroso de la joven, al estilo del antiguo 
Hollywood, su piel perfecta y las delgadas ondas de pelo cobrizo que enmarcaban su rostro, 
más perpleja aún ante el hecho de que hubiera sido capaz de hacer algo tan drástico 
por un chico. Ese chico—.

¿Y ahora dónde está? ¡Aquí no, desde luego! Mira que te lo he dicho por activa y por
 pasiva. Y ahora esto, ¡esto es lo que has conseguido!

—Vamos a tener que pedirle que se calme, señora —le advirtió el técnico sanitario 
de Urgencias, que apartó a la madre de Agnes a un brazo de distancia para dar un 
giro pronunciado a la camilla camino de la zona cortinada de triaje—. No es el momento.

— ¿Se va a poner bien? —suplicó Martha—. Si le pasase algo, yo no sé lo que haría.
—A su hija ya le ha pasado algo —dijo la enfermera.

—Es que estoy tan… decepcionada —le confesó Martha, y se secó los ojos—. 
No la eduqué para que se comportase de una forma tan desconsiderada.

Sarah Lee Méndez

Directora / Jefe de Prensa / Editora Contenido / Twitters: @AnastasiaLeeEdi @revistawhatsup @AficionesCol / Instagram @siganenconexion

Con más de una década de experiencia en relaciones públicas, manejo de redes sociales, CM, diseño de Blogs, fotógrafa para eventos.

Suscribete vía Email / Es importante para nosotros!

 

VISITA OTRAS SECCIONES

  • Copyright © Carreta Literaria - Whats Up™ REVISTA WHATS UP.
    / AFICIONES COLOMBIA DISEÑO SARAH LEE