miércoles, 29 de mayo de 2013

Javier Marías Mala índole. Cuentos aceptados y aceptables

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Después del éxito de Los enamoramientos, Mala índole reúne por primera vez los mejores relatos de Javier Marías.

Cuentos aceptados y aceptables
Mala índole reúne, así, casi todos los relatos escritos por Javier Marías, los que él considera «aceptados y aceptables» y el lector encontrará deslumbrantes. 

Excelente puerta de entrada al universo Marías, Mala índole pone al alcance del lector, además de los que conformaron Mientras ellas duermen y Cuando fui mortal, varios cuentos hasta hoy inencontrables, entre los que destaca el que da título al libro, casi una novela corta sobre las divertidas y espeluznantes andanzas de un viejo conocido, Ruibérriz de Torres, durante el rodaje en México de una película con Elvis Presley.

Además, médicos misteriosos, guardaespaldas, fantasmas, dobles, una aspirante a actriz porno, una mujer y un hombre asesinados por una lanza africana, un mayordomo neoyorquino encerrado en un ascensor, el adorador de una joven a la que filma sin cesar, una pareja mafiosa caída en desgracia, un asesino a sueldo que trata de disuadir a quienes quieren contratarlo… El mundo de los cuentos de Javier Marías es tan inquietante y cautivador que apenas permite apartar la vista de ellos, en un permanente estado de encantamiento y zozobra.

PARA TENER EN CUENTA

Mejor libro de cuentos del 2012, según los lectores de El País
Uno de los mejores libros del 2012, según La Vanguardia
«Dado lo poco que he frecuentado el noble arte del cuento en los últimos tiempos, es posible que ya no escriba más y que lo que aquí se ofrece acabe siendo la totalidad aceptada y aceptable de mi contribución al género». Javier Marías
«Dado lo poco que he frecuentado el noble arte del cuento en los últimos tiempos, es posible que ya no escriba más y que lo que aquí se ofrece acabe siendo la totalidad aceptada y aceptable de mi contribución al género». Jerome Boyd Maunsell, The Times

LA CRÍTICA HA DICHO
  • «Ficciones lo bastante inteligentes para parecer sencillas, lo bastante diabólicas para parecer inocuas». The Times
  • «Más que un mero cuentista: un manipulador del alma que puede arrojar a sus lectores a nuevos estados de percepción. Toda una hazaña para cualquier escritor». The New York Journal of Books
  • «Lo sobresaliente de estos cuentos es la firmeza de su narración, la precisión y la economía de su prosa, su maestría del suspense y de los giros argumentales […] A esto se refieren los escritores cuando hablan de oficio». Sara Miller, The Chicago Tribune
 Extractos de… Mala índole

«Gualta y yo éramos físicamente idénticos, como los gemelos del cine, pero no era sólo eso: además, hacíamos los mismos gestos al mismo tiempo, y utilizábamos las mismas palabras (nos quitábamos la palabra de la boca, según la expresión coloquial), y nuestras manos iban a la botella de vino (del Rhin) o a la de agua mineral (sin gas), o a la frente, o a la cucharilla del azucarero, o al pan, o con el tenedor al fondo de la fondue, siempre al unísono, simultáneamente. Era difícil no chocar. Era como si nuestras cabezas exteriormente idénticas también pensaran lo mismo y al mismo tiempo. Era como estar cenando delante de un espejo con corporeidad».
Gualta

«Mi vida sexual con mi mujer, Marta, es muy insatisfactoria. Mi mujer es poco lasciva y poco imaginativa, no me dice cosas bonitas y bosteza en cuanto me ve galante. Por eso a veces voy de putas. Pero cada vez son más aprensivas y están más caras, y además son rutinarias. Poco entusiastas. Preferiría que mi mujer, Marta, fuera más lasciva e imaginativa y que me bastara con ella. Fui feliz una noche en que me bastó con ella».
Una noche de amor
«—La filmo cada día porque va a morir, y quiero tener guardado su último día, el último en todo caso, para poderlo recordar de veras, para volverlo a ver en el futuro cuantas veces quiera, junto a las cintas artísticas, cuando ya haya muerto. A mí me gusta recordar las cosas.
— ¿Está enferma? —insistí.
—No, no está enferma —dijo ahora sin la menor dilación—. Que yo sepa, al menos. Pero va a morir, un día u otro. Usted lo sabe, todo el mundo lo sabe, todo el mundo va a morir, usted y yo, y quiero conservar su imagen. Es importante el último día en la vida de una persona».

Mientras ellas duermen

«Ahora ya he completado mis cursos de magia negra, primero por correo, luego algunas lecciones prácticas, tengo el título. Todavía no he hecho gran cosa, esa es la verdad. Nos reunimos a veces a matar alguna gallina, ya sabe usted, es muy desagradable, nos llenamos de plumas, el animal pelea lo suyo, pero hay que hacerlo de vez en cuando, si no nuestra organización carecería de todo prestigio».

Lo que dijo el mayordomo

«Ese marido, que respondía por el extravagante y ambiguo nombre de Hélie (algo femenino a mis oídos), lo veía yo como un apéndice, ese tipo de apéndice tolerable que muchas mujeres todavía atractivas, solteras o divorciadas, son proclives a injertarse cuando rozan los cuarenta años, o quizá los cuarenta y cinco: un hombre responsable y bastante mayor, con cuyos intereses no tienen nada que ver y con el que jamás se ríen, que sin embargo les sirve para seguir vigentes en la vida social y organizar cenas de siete como la de aquella noche».

El médico nocturno
«A menudo fingí creer en fantasmas y fingí creerlo festivamente, y ahora que soy uno de ellos comprendo por qué las tradiciones los representan dolientes e insistiendo en volver a los sitios que conocieron cuando fueron mortales. La verdad es que vuelven».

Cuando fui mortal

«No es que fuera una descomunal belleza y era más bien callada (por supuesto no pedía ni protestaba de nada porque eso no casaba con el refinamiento, ni le hacía falta: Xavier era solícito y cabal intérprete de sus necesidades), en el recuerdo es para mí una figura completamente difuminada, pero su mayor atractivo —y era muy alto— residía probablemente en que también en presencia, en presente, uno la sentía ya como un recuerdo, un esfumado y tenue recuerdo y como tal armonioso y pacífico, sedante y un poco nostálgico e inaprehensible. Tenerla en los brazos debía de ser como abrazar lo que se ha perdido, a veces sucede en sueños».

Todo mal vuelve

«Me despedí para siempre de mi mejor amigo sin saber que lo estaba haciendo, porque a la noche siguiente, con demasiado retraso, lo descubrieron tirado en la cama con una lanza en el pecho y una mujer desconocida al lado, también muerta pero sin el arma homicida en el cuerpo porque el arma era la misma y se la habían tenido que arrancar tras clavársela, para mezclar su sangre con la de mi mejor amigo».

Sangre de lanza

«Detrás había visillos inmóviles, aquella habitación tendría refrigeración o sería una sauna. Los pasos que uno ve posibles a menudo acaba dándolos sin querer solamente porque son posibles y se nos han ocurrido, y así se cometen tantos actos y tantos asesinatos, a veces la idea conduce al hecho como si no pudiera sostenerse y vivir en tanto que idea tan sólo, como si hubiera una clase de posibilidades que no se aguantan y se desvanecen si no son puestas en ejecución al instante, sin que nos demos cuenta de que también así se han desvanecido y han muerto, ya no serán posibilidades sino pasado».

Sangre de lanza

«Nadie sabe lo que es ser perseguido si no ha pasado por ello y la persecución no ha sido constante y activa, llevada a cabo con deliberación y determinación y ahínco y sin pausa, con perseverancia o con fanatismo, como si los perseguidores no tuvieran otra cosa que hacer en la vida que darle a uno alcance y antes buscarlo, acosarlo, seguirle la pista, localizarlo y a lo sumo aguardar la ocasión mejor para ajustarle las cuentas».

El autor

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Javier Marías. Foto archivo particular
Javier Marías (Madrid, 1951) es autor de Los dominios del lobo, Travesía del horizonte, El monarca del tiempo, El siglo, El hombre sentimental (Premio Ennio Flaiano), Todas las almas (Premio Ciudad de Barcelona), Corazón tan blanco (Premio de la Crítica, Prix l´Oeil et la Lettre, IMPAC Dublin Literary Award), Mañana en la batalla piensa en mí (Premio Fastenrath, Premio Rómulo Gallegos, Prix Femina Étranger, Premio Mondello di Palermo), Negra espalda del tiempo, de los tres volúmenes de Tu rostro mañana: 1 Fiebre y lanza (Premio Salambó), 2 Baile y sueño, 3 Veneno y sombra y adiós, y de Los enamoramientos (Premio Qué Leer); de las semblanzas Vidas escritas y Miramientos; de relatos y de la antología Cuentos únicos; de sendos homenajes a Faulkner y Nabokov y de diecisiete colecciones de artículos y ensayos. En 1997 recibió el premio Nelly Sachs, en Dortmund; en 1998, el Premio Comunidad de Madrid; en 2000, los Premios Grinzane Cavour, en Turín, y Alberto Moravia, en Roma; en 2008 los Premios Alessio, en Turín, y José Donoso en Chile; en 2010 The American Award, en los Estados Unidos; en 2011, el Premio Nonino, en Udine, y el Premio de Literatura Europea de Austria; y, en 2012, el Premio Terenci Moix, todos ellos por el conjunto de su obra. Entre sus traducciones destaca Tristram Shandy (Premio Nacional de Traducción 1979). Fue profesor en la Universidad de Oxford y en la Complutense de Madrid. Sus obras se han publicado en cuarenta y dos lenguas y en cincuenta y dos países, con más de seis millones de ejemplares vendidos. Es miembro de la Real Academia Española.

Recientemente, en septiembre de 2012, la prestigiosa editorial Penguin, en su colección Modern Classics, ha iniciado la publicación de siete libros de Javier Marías: Todas las almas, Corazón tan blanco, Mañana en la batalla piensa en mí, Negra espalda del tiempo, Cuando fui mortal, El hombre sentimental y Vidas escritas. 

Javier Marías pasa de este modo a ser uno de los pocos autores en lengua española incluidos en esos clásicos modernos, un honor reservado hasta ahora en este idioma a García Lorca, Borges, Neruda, Octavio Paz y García Márquez. Creado con la intención de otorgar a los grandes escritores del siglo XX un estatus similar a los clásicos históricos como Homero o Dickens, Penguin Modern Classics cuenta en su nómina con nombres como Proust, Nabokov, Scott Fitzgerald, Capote, Virginia Woolf y Joyce, entre otros.

 Formato: 14 x 23 cm
Páginas: 440
ISBN: 978-607-112-197-4
Nacionalidad autor: Madrid
PVP: $42.000


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Sarah Lee Méndez

Directora / Jefe de Prensa / Editora Contenido / Twitters: @AnastasiaLeeEdi @revistawhatsup @AficionesCol / Instagram @siganenconexion

Con más de una década de experiencia en relaciones públicas, manejo de redes sociales, CM, diseño de Blogs, fotógrafa para eventos.

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