viernes, 9 de agosto de 2013

Nadie se salva solo - Margaret Mazzantini

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La obra
Una de las grandes novelas de la literatura italiana actual: la conmovedora historia de una pareja contemporánea.

Delia y Gaetano eran pareja. Ya no lo son, y han de aprender a asumirlo. Son jóvenes aún, podrían aprovechar la oportunidad para volver a empezar. Desean vivir tranquilos pero, al mismo tiempo, les inquieta y seduce lo desconocido. ¿En qué se equivocaron? No lo saben. La pasión del comienzo y la rabia del final están todavía demasiado cercanas para permitirles entenderlo.
En una época en la que parece que ya está todo dicho, ambos intercambian frases que dejan al desnudo sus soledades, sus urgencias, sus recuerdos, y que provocan brillos imprevistos al poner en escena, una noche de verano, el drama eterno del amor y el desamor.
Aclamada por la crítica y los lectores, Nadie se salva solo es una de las grandes novelas de la literatura italiana actual: la conmovedora historia de una pareja contemporánea.
Ganadora de los premios Rapallo-Carige, Strega, Grinzane Cavour, Città di Bari, Prix Littéraire Européen Zepter y Supercampiello, ha sido traducida a 35 idiomas con más de 4.000.000 de lectores.

Extractos de…
Nadie se salva solo

— ¿Quieres un poco de vino? Ella mueve apenas la barbilla, un gesto vago, hastiado. Ausente. Debe de estar lejos, presente en algún otro sitio, en algo que le interesa y que naturalmente no puede ser él.

Los han apretujado en esa mesita con mantelitos de papel de estraza, en medio del jaleo. Delia sigue con el bolso colgado del hombro. Observa a la pareja anciana, sentada unas mesas más allá. Es allí donde le hubiera gustado estar, en ese rincón más apartado. Con la espalda protegida, al abrigo de la pared.

Gaetano le sirve bebida. Hace un gesto amplio, algo ridículo. Lo ha aprendido de ese sumiller al que ve por las noches en la televisión cuando no consigue conciliar el sueño. Ella observa cómo cae el vino. Ese ruido maravilloso que esta noche parece completamente inútil. No se adereza el desamor con un buen vino, son gestos y dinero malgastados.

Tal vez no hubiera debido llevarla a un restaurante, a ella no le interesa comer, aguardar los platos. Sus mejores momentos siempre llegaron al azar, con un kebab, con un cucurucho de castañas, escupiendo las cáscaras al suelo En los restaurantes nunca les ha ido demasiado bien. Empezaron a ir cuando ya tenían algo de dinero, cuando su idilio ya rechinaba como una mecedora que ha dejado de cumplir su cometido. La camarera suelta la carta sobre la mesa. — ¿Qué tomamos? ¿Qué te apetece? Delia señala un plato vegetariano, una tartaleta, una chorrada. Él, en cambio, se ha sentado con toda la intención de comer, para consolarse a lo bruto.

Delia levanta su vaso, una de esas copas demasiado abombadas que él le ha llenado a medias. Lo toca con los labios, sin llegar a beber realmente, después se lo apoya contra la mejilla. Es casi más grande que su rostro. Ha perdido peso. Toda esa inestabilidad la ha hecho adelgazar. Gae teme por un momento que haya vuelto a empezar con los viejos problemas. Cuando se conocieron, ella acababa de salir de la anorexia. En sus primeros besos con lengua, le había hecho notar sus dientes erosionados por la acidez del vómito. Eran como los que acaban de salirle a un niño, que apenas han rasgado las encías. A él le causó cierta impresión, por más que le pareciera una señal de gran intimidad.

Era hermoso intercambiarse los dolores, volverlos familiares. Él también llevaba a hombros una notable carga de mierda y no veía la hora de soltarla a los pies de una muchacha como ella.

Hasta ese momento, sólo había mantenido relaciones más bien superficiales. Se ocultaba detrás de una apariencia flexuosa y también algo cruel, de jaguar de arrabal. Tocaba la batería y eso lo convertía en onjetivo de lameculos. Tenía los ojos hundidos y el resto de la cara levemente retirado respecto a la frente, como un cavernícola, y podía permitirse parecer misterioso, por más que no lo fuera en absoluto. En realidad, era muy sentimental e iba desesperadamente en busca de un amor.

Sus padres eran jóvenes y poco de fiar, pero, a pesar de todo, seguían juntos. De modo que cultivaba una suerte de ideal. Y se sentía más puro que la mayor parte de las personas a las que conocía. Ese ideal algo ridículo en su mundo de ketamina y sexo duro hacía que se sintiera a menudo como un Frankenstein cualquiera, un pringado compuesto de trozos de cadáveres recosidos que no se llevaban bien entre sí.

Delia lo había atraído hacia ella. Le había abierto los brazos y las puertas de una relación profunda. Se metía en su boca. Aquellos dientes roídos por la carencia de estima en sí misma lo hacían enloquecer de dolor y de amor. La camarera les deja la cestita del pan. —Me gustaría hacer un viaje. Es un derecho sacrosanto el que se vaya de viaje. Debe de estar realmente cansada. Los dos están cansados. —Me gustaría irme a Calcuta. Es una vieja obsesión suya eso de Calcuta.

La ciudad de Tagore, su escritor preferido. El dolor es transitorio, mientras que el olvido es permanente..., cuántas veces le habrá hinchado las pelotas con Tagore.

—Tal vez no sea la temporada más adecuada...


La autora
Margaret Mazzantini. Foto archivo particular
Nadie-se-salva-solo-Margaret-MazzantiniMargaret Mazzantini es actriz y escritora italiana, nació en Dublín y vive en Roma. Entre sus novelas destacan Il catino di zinco (1994), galardonada con el Premio Selezione Campiello y el Premio Rapallo Carige en Italia; Manola (1998); No te muevas (2001), ganadora del Premio Strega 2002, el Premio Grinzane Cavour y el Prix Zepter en París, y adaptada al cine en 2004 por Sergio Castellitto; La palabra más hermosa (2008), Premio Campiello 2009, también adaptada al cine por Sergio Castellitto y con Penélope Cruz como protagonista; Nadie se salva solo (2011), y Mare al mattino, también de próxima publicación en Alfaguara.

La crítica ha dicho sobre…
Nadie se salva solo
  • «Mazzantini logra que recuperemos el significado del amor… El resultado es milagroso». Elvira Navarro, Qué Leer
  • «Una escritora de gran talento e inteligencia cuyo trabajo honra a nuestra literatura». Oggi
  • «La prosa de Mazzantini es singular, refinada, rica en imágenes y muy reconocible. Cada frase, cada palabra parece haber sido escogida después de un cuidadoso escrutinio, como si se tratara de perlas hábilmente montadas que iluminan la textura de la narrativa» Corriere della Sera
  • «Los personajes de Mazzantini son impresionantes: destilan una fuerza inusual en cada detalle». La Repubblica
  • «Margaret Mazzantini escribe de un modo tan apasionado como raras veces puede leerse».Buchmagazin
  • «Las descripciones que hace Mazzantini del amor, tanto maternal como romántico, son de una impactante crudeza». Kirkus Review
 Ficha técnica
Formato: 15 x 24 cm
Colección: Literaturas
No. de páginas: 220
ISBN: 978-607-111-905-6
Traducción: Carlos Gumpert
PVP: $39.000
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Sarah Lee Méndez

Directora / Jefe de Prensa / Editora Contenido / Twitters: @AnastasiaLeeEdi @revistawhatsup @AficionesCol / Instagram @siganenconexion

Con más de una década de experiencia en relaciones públicas, manejo de redes sociales, CM, diseño de Blogs, fotógrafa para eventos.

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